Conoce las experiencias de quienes
han acudido a

Equilibrium
Salud Emocional

 

 
 
 
Testimonio 1
 

 
Fui adicto a sustancias por mucho tiempo, todo comenzó en gran parte por estar con malas compañías que eran adictos y por mi mala decisión de aceptarlas y no pensar que me harían daño con el tiempo y más porque como va pasando el tiempo y al seguir en contacto con las sustancias uno se aleja de su realidad, al grado de descuidar su persona, dejar todas esas cosas que quieres hacer o planeas hacer, por estar bajo los efectos de la sustancia. El mundo de las drogas es un mundo muy feo porque te aleja de las personas que más quieres y que te apoyan y más porque vas perdiendo todo por lo que has luchado o has ido construyendo a lo largo de tu vida.

¿Qué fue lo que me hizo pensar y caer en la razón de que necesitaba ayuda? Pues fue el ver cómo se me estaba yendo todo lo que había hecho y ver la preocupación de mi familia cuando veían mi mal aspecto. Un día platicando con mi familia me dijeron que querían ayudarme y eso fue base importante para poder ver que ya estaba muy mal y que me decidiera a ver por mí y por mi bienestar. Fue ahí cuando me dijeron que les habían recomendado este lugar llamado Equilibrium.

Al principio llegué con miedo porque no sabía cómo iba a resultar todo esto, pero ya como ha pasado el tiempo y como me han estado ayudando, me han hecho muy fuerte para ir superando esta adicción y ver la realidad de todas las cosas y el mal que me he hecho. Ahora veo la vida diferente y que se puede disfrutar de muchas cosas que me pueden llevar muy lejos.
 
 
 
Testimonio 2
 

 
Llegando a Equilibrium tenía mi mente llena de ideas suicidas, pensamientos irracionales y creyendo que lo que tenía no podría curarse. La principal causa y problema por el que llegué aquí fue por drogadicción, específicamente el cristal, ya no pensaba claro, empezaba a dudar de lo que era real y lo que no era real, comencé con delirios de persecución, con alucinaciones visuales y en ocasiones escuchaba voces. No paraba de consumir, lo único en mi mente era querer seguir consumiendo, no tenía límites y por lo tanto no temía morir por sobredosis. Otra de las más grandes causas fueron los traumas y problemas que tuve en mi infancia y a lo largo de mi vida, lo único que quería lograr era morir.

Terminando la primera etapa de mi tratamiento hicieron la propuesta de un internamiento en una casa de rehabilitación contra adicciones, duré internado 1 mes y llegaron a esa decisión porque aún dentro del tratamiento llegaba drogado y no entendía que debía dejar de consumir.

Al salir de esa bendita casa de vida, tenía actitudes diferentes y sabiendo lo que en verdad quiero, porque ya no estoy bajo ninguna sustancia. Actualmente estoy siguiendo mi proceso y me he mantenido limpio desde ese internamiento. Sigo dando todo para no recaer y quiero aprender a manejar mis emociones para no volver a caer en las adicciones.
 
 
 
Testimonio 3
 

 
Yo llegué a Equilibrium porque ya no podía más con mi trastorno alimenticio, era vivir un infierno dentro de mi cabeza, una lucha constante pensando si debía darle una mordida a la manzana o no. Contaba las calorías y si me pasaba por 1 era suficiente para ponerme a llorar, yo tenía un límite de peso y cuando llegaba a él, solo quería más y más hasta llegar al punto de perder el control. Lloraba al ver una manzana porque no sabía si comerla o no, estuve así por 4 años.

En noviembre del 2020 tuve una experiencia que me hizo darme cuenta de que estaba mal y que ocupaba ayuda, pero tenía miedo de pedirla, pensaba que solo me iban a meter ideas para que yo engordara y nunca parara de engordar. Hasta la fecha todavía tengo algo de miedo de engordar, pero me hicieron ver que si al cuerpo le das la cantidad de comida que necesita llega a un peso y de ahí no se mueve.

Me he sentido más tranquila conmigo y con mi familia, puedo hablar mejor con ellos y platicar de cómo es vivir con anorexia, ya no estoy tan irritable como antes. Me siento más segura con ropa que muestre más mi cuerpo, no estoy pensando todo el tiempo en qué debo comer, ni en cuánto ejercicio debo hacer para compensar eso que me comí.
Hoy puedo decir que la recuperación vale la pena.
 
 
 
Testimonio 4
 

 
Antes de venir a Equilibrium tenía insomnio todas las noches, mucha ansiedad, más depresión, altas y bajas de estados emocionales y no contactaba con todas mis emociones.

Hace aproximadamente dos meses comencé con terapia individual con el motivo de tratar todos mis descontroles emocionales y comencé a sentirme más tranquila, descubrir cosas de mi misma que no conocía.

Tras una propuesta de tratamiento intensivo, decidí ingresar para darme más atención y conocer más certeramente mis necesidades emocionales, mentales y de desarrollo propio. Al inicio me sentía nerviosa con el gusto de saber qué o cómo sería el proceso. Conforme he avanzado me ha gustado conocer parte de mis verdaderas emociones, vivencias y ejercicios compartidos, también me siento contenida, reflexiva, más consiente e integrada como persona y reconozco aún más mis sentimientos y pensamientos.

Hoy mis niveles de ansiedad y depresión han disminuido. Identifico con más claridad mis necesidades, tanto emocionales como mentales, y ya no me siento tan perturbada. Estoy en el proceso con ganas de seguir aprendiendo y conociendo.
 
 
 
Testimonio 5
 

 
Antes de entrar a la clínica no le encontraba sentido a la vida. Intenté suicidarme tres veces ninguna logré lo que quería. Me hice adicta a las pastillas y al alcohol todo era para no sentirme triste ni recordar todo lo malo de mi infancia, creía que tenía un control con las pastillas y que solo las tomaría cuando estuviera mal, pero en realidad no era así empecé a consumirlas diario porque tenía sensaciones agradables.

Después empecé a probar otras drogas como la cocaína y la mariguana. Me gustaba mucho el efecto porque me sentía a toda madre, lo malo era cuando se pasaba: me sentía muy mal y triste, y de aquí venían pensamientos de no querer vivir. Así paso durante 2 años hasta que tuve el último intento de suicidio. Me dio una sobredosis y terminé inconsciente y en un hospital. Al despertar tenía unas mangueras en mi nariz y una bolsa llena de líquido. No entendía nada, solo quería dejar de sentir dolor, tristeza y olvidarme de los problemas.

Pedí ayuda a mis papas porque sabía que ya no podía con eso y que en realidad estaba muy mal. Buscaron clínicas en donde me pudieran ayudar y fue entonces cuando llegue aquí. Al principio creí que no me serviría de mucho y seguía pensando en morir. Pasaron los días en la clínica y empezaba a sentir el cambio, muchas veces fue muy fuerte para mí porque en terapia recordaba cosas que no me gustaba n y era muy doloroso, pero tenía que trabajar con eso. Todo esto me ayudó muchísimo aprendí a tener más control conmigo.

Hoy terminó mi tiempo en la clínica y todo es muy diferente, aprecio mi vida a mi familia y veo todo esto como una oportunidad más para hacer las cosas bien, sin consumir, sin hacerme daño, yo decidí mi cambio y la clínica hizo todo lo posible por sacarme adelante, estoy muy agradecida.
 
 
 
Testimonio 6
 

 
Hace algunas semanas mi vida perdió sentido. No tenía deseos de salir adelante porque no veía con claridad, nada me llenaba, las cosas que adoraba hacer perdieron totalmente el encanto, lloraba cada que podía mientras nadie me veía, en fin, sentía que tocaba fondo. Todo esto ocasionado por el fin de una relación con mi pareja que duró 7 años, con la cual tenía planes de vida, un anillo listo y miles de ilusiones; al menos eso creía yo, que esto era la razón por mi estado de ánimo.

Llamé a Equilibrium para pedir informes por recomendación de una amiga, a pesar de que no creyera en la terapia; sin embargo, estaba seguro de que necesitaba ayuda, y al ser una persona tan cerrada era incapaz de desahogarme con la gente que me rodeaba, por tanto, opté por asistir a la consulta.

En cuanto acudí, me hicieron ver que no era solo la pérdida de mi ex novia, esto solo fue la gota que derramó el vaso, un vaso lleno de emociones mal manejadas, no expresadas y tantito peor ¡no sentidas! Un pasado y presente anhelando en cariño paterno, vivir sirviendo a los demás, incapaz de decir no a otros, un duelo de hace 4 años por la muerte de mi hermana que yo creía superado; sin embargo, sólo me encontraba estancado en la negación. En fin, mil y un problemas de los que no me había percatado de no haber sido por venir a Equilibrium.

El primer paso fue reconocerlos y aceptarlos. Poco a poco, conforme asistía a mis sesiones, fui descubriéndome a mí mismo, cómo soy y cómo quiero ser en realidad, sin portar una máscara de pretensiones.

Me dieron las herramientas y los conocimientos para descubrirme y empezar a amarme. El increíble equipo que conforma Equilibrium me ayudó a ver que no es el fin y que siempre tenemos sueños, algunos simplemente perdidos por el tiempo, pero que podemos retomar y no se trata de lograrlos sino de tratar de alcanzarlos y fluir en el camino, disfrutándolo y aprendiendo de lo bueno dentro de lo malo y de lo malo dentro de lo bueno, porque eso es la vida.

Sin ningún problema puedo afirmar que en las 4 semanas que he asistido a Equilibrium he mejorado, pero también reconozco que tengo un camino por recorrer, aún muchas cosas por aprender, emociones que sentir, abrazar y expresar, sueños que perseguir y una vida maravillosa que vivir. Nunca hay que minimizar o desvalorizar nuestros problemas, son importantes a pesar de lo pequeños que sean.

En la terapia solo hay que estar dispuesto a escuchar, cambiar y compartir porque todo lo que digas será usado a tu favor, aunque a veces parezca en contra jaja.

Estoy eternamente agradecido con cada uno de los terapeutas, son maravillosos cada uno a su manera. También con mis compañeros —ahora amigos— con los que caminé en esta experiencia. Espero que puedan seguir ayudando a miles de personas por mucho tiempo más.

Gracias a todos. Gracias Equilibrium
Los quiere C.E.
 
 
 
Testimonio 7
 

 
Yo venía a la clínica con mucha tristeza, mucho dolor y no podía estar en mi casa sola, tenía mucho miedo a punto de que me metieran a un psiquiátrico por la depresión severa que vivía, deseaba quitarme la vida y nada valía para mí pues todo había cambiado desde la pérdida de mi hija. Fui dejando a mis amistades, no quería hablar con nadie, no prestaba atención a mi esposo y mis otros hijos

El trabajo que más me ha costado es el ejercicio cuando trabajamos con barro y estar con la Dra. Alejandra porque ahí fue mi segundo momento más doloroso. Poder aceptar la muerte de mi niña porque todavía me dolía mucho; los temas que más me han costado trabajo es el de dibujarme en la foto porque nunca lo había hecho, pero lo hice y ahora me siento más tranquila.

Gracias a la terapia que me permitió volver a vivir el dolor de mi niña acepto que ella estará siempre conmigo porque nunca me ha dejado, donde quiera que esté, ella me acompañará. Descansé mi pecho y descansé más de lo que había descansado de las otras terapias.

Antes me la pasaba escuchando puras canciones de dolor, ahora escucho canciones alegres, veo la televisión, ya salgo más, voy a mis terapias en las camas quiroprácticas, voy a clases de tejido y ya no me encierro en mi dolor, tristeza y ansiedad, sino que sonrío, se me ve el semblante diferente y volvió un poco de alegría a mi corazón
En este momento ya he pasado esa etapa de aceptación porque ahora si me duele recordar a mi niña, pero ya no igual como cuando llegue aquí. Ahora la recuerdo, pero la honro con todo mi corazón y ya no tan fácil lloro como cuando empecé. Me siento con más valor de vivir, ya no estar echándoles a perder los momentos a mis hijos, a mi esposo.

Ahora ya no tengo tanto miedo ni me la paso durmiendo, gracias al equipo de Kary y a sus terapias que son muy dolorosas pero buenas porque he descargado cosas que nunca había dicho y que traía cargando desde mi niñez. Todas las terapias han sido muy buenas, son muy profesionales porque yo no pensé que en tan poquito tiempo sentiría la mejoría porque ya iba a cumplir un año del fallecimiento de mi hija y yo no sentía avance buscando ayuda en otros lados.

Gracias de todo corazón, he logrado que vuelva mi alegría, tengo ganas de seguir viviendo y de no volver a la obscuridad que había en mí pues hoy por hoy tengo muchos sueños.
 
 
 
Testimonio 8
 

 
¡Hola! Me llamo Silvia y tengo 54 años. Soy una mujer felizmente casada y tengo una hija. Te quiero platicar que desde hace 18 años aproximadamente sufrí de depresión por pre menopausia muy precoz. No sabía que era lo que me estaba pasando, pero perdí la alegría por vivir, las ilusiones, lloraba todo el día y solamente quería estar dormida. Gracias a dios, mi ginecólogo me ayudo y con un medicamento, que no es controlado ni causa adicción, pude salir delante de esta situación tan terrible por la que pasé.

Hace unos años, me enfrente cara a cara con la ansiedad. De igual manera, no sabía lo que me estaba pasando, pero llegaban esas crisis de pánico donde yo sentía que algo muy malo me iba a suceder, que me iba a dar un infarto y me iba a morir, me sudaban las manos y sentía que no podía respirar.

Estuve en un tratamiento con un neurólogo y poco a poco empezaron a disminuir esos ataques donde, además, me di cuenta de que cada vez me costaba más trabajo tragar los alimentos y hasta los líquidos, teniendo que usar popotes para poder pasar el líquido vital.

Hace aproximadamente 7 meses, volvieron los síntomas de la ansiedad y nuevamente esa tremenda situación de no poder tragar los alimentos ni los líquidos. Yo no entendía porque, ya que seguía tomando el medicamento que me daba el neurólogo.

Fue tanta mi desesperación, el miedo y hasta la deshidratación que mi cuerpo sentía que busque ayuda de profesionales. Y es así como llego a Equilibrium. Con toda la angustia que sentía, pedí ayuda e inmediatamente me la proporcionaron. Estuve viviendo un tratamiento intensivo de 4 semanas. Yo no sabía a todo lo que me iba a enfrentar, ¿Y a que me enfrente? A descubrirme a mí misma, a sanar desde la raíz, desde mi infancia, adolescencia, juventud y esta etapa adulta.

Me atreví a soltar muchos apegos que, sinceramente, no sabía cuánto daño me estaban haciendo y también estaban lastimando a mis seres queridos. Me atreví a ver dentro de mí y a salir de mi zona de confort. He aprendido que me tengo que amar porque nadie me va a amar más que yo misma, porque ahora me conozco y sé que es lo que me está lastimando.

He tenido un acompañamiento muy importante de profesionales auténticos que me han ayudado a entender mi proceso de sanación y me he sentido verdaderamente apoyada. Aquí no me juzgan, aquí no me critican, aquí me ayudan.

Sigo en este camino de sanación interior, teniéndome paciencia, queriéndome más, avanzando día a día y disfrutando de la vida nuevamente.

Dios tiene medios para ayudarnos y a mí me ayudo, llevándome a Equilibrium y siempre voy a estar agradecida con todos.

Mi agradecimiento y mi cariño.
 
 
 
Testimonio 9
 

 
Hola. Escribo hoy con lágrimas de aceptación y con dolor, pero dolor de esos que te ayudan a sanar, recordar esas lágrimas de angustia, de odiarme tanto, de preguntarme tantas cosas, de tener pensamientos de insatisfacción, de culpa. No sentirme que soy “alguien de la vida”, de no reconocer mis logros, de minimizarme, de mentir a la sociedad para cumplir expectativas, de querer siempre ser la persona perfecta ante mis amistades y familiares, de frustrarme por no tener y hacer cosas que generara “admiración” llenar ego diciéndome que soy la persona con menos logros en el mundo, que no valía nada, maltratándome con mis pensamientos, de no volver nada por no lograr mis expectativas.

Todo esto generó ataques de ansiedad. Sin saber qué era, fui con una psiquiatra solo por medicación porque todavía no estaba dispuesta a mostrarme y aceptar mi realidad. Llegó mi segundo ataque de pánico que desencadeno una semana de no poder dormir, de poder salir a la calle y de no poder quedarme sola en casa. La ansiedad iba y venía todo el día y por cualquier razón sentía que en cualquier momento iba a volverme loca.

Anteriormente una persona del trabajo me había comentado que ella padecía de lo mismo y me comentó de su rehabilitación en la clínica. Un día llame en medio de la desesperación y en un ataque de pánico pidiendo ayuda, sentía que yo así no valía la pena seguir viviendo. Me dieron la cita y tome el medio internado. Hoy después de acabarlo y después de un año, siguiendo mi tratamiento después de las 4 semanas de medio internado, acepto la persona que soy, descubrí cosas positivas y también aceptando, deshebrando poco a poco y con delicadeza toda esa bola de pensamientos y sentimientos con ayuda es posible reconocer, conocer y descubrir cada una de las situaciones que pasaron para llegar a este punto de depresión y ansiedad. Cabe agradecer a los psicólogos porque sin su ayuda no se podría nada de esto. Sola no puedo y saber que hay profesionales cerca que saben lo que hacen, hoy sé que voy caminando y que lo estoy disfrutando.
 
 
 
Testimonio 10
 

 
En enero del 2020 comenzó mi año con un trago amargo para mí y mi familia ya que fui víctima de un secuestro por un grupo de hombres. En ese momento iba lleno de miedo al pensar lo que me harían y que tal vez no podía regresar con mi familia a casa. Cuando estaba secuestrado estaba vendado de mis ojos y atado de pies y manos, todo esto me causo muchos traumas psicológicos, ya que mi mente y mis nervios estaban muy alterados ante el suceso que había pasado.

No solo tuve traumas psicológicos también tuve lesiones físicas en mi nuca y parte de la columna. Ante esto tuve que utilizar collarín por dos semanas, después que paso este trago amargo mi vida cambio completamente, ya que mi tranquilidad y seguridad ya no eran las mismas que antes.

Ante este suceso que viví al paso del tiempo fui sufriendo de crisis nerviosa y me daba bastante miedo todo, incluso salir a la tienda. Mi mente me hacía pensar y suponer puras cosas malas. Cuando salía a un lado lo hacía con mucha intranquilidad y miedo, tanto que cuando miraba algo raro yo me escondía en lo primero que encontraba a mi paso. Por las noches no dormía tranquilamente, ya que los recuerdos aparecían constantemente y cualquier ruido que escuchaba me asustaba. Cuando veía algo raro que tenía que ver con mi secuestro mis pensamientos llegaban muy claramente y yo solo buscaba un lugar en mi casa para estar solo y ponerme mal.

Me ponía mal en el sentido de que me deprimía y me ponía muy triste porque recordaba cada detalle de como sucedió mi secuestro. Busqué ayuda con diferentes psicólogos, pero no era de gran ayuda. Me sentía un poco tranquilo cuando salía a algún lado lejos de mi casa, pero cuando regresaba mis miedos e inseguridad llegaban conmigo, pues no me sentía seguro en ningún otro lado que no fuera mi casa. Cuando mis primos me invitaban a salir yo les inventaba alguna excusa para no salir con ellos porque mi miedo y mi intranquilidad eran muy grandes y me cuidaba de todas partes. No disfrutaba la salida por estar al pendiente de que no se viera nada raro.

Un día le dije a mi hermana que buscara ayuda para mí porque la estaba pasando muy mal y yo quería estar bien conmigo mismo. Buscando en internet encontró Equilibrium Salud Emocional y me agendo una cita. Al término de la terapia me comentaron a mí y a mis papas que tenía que asistir a terapias durante cuatro semanas y mis papas y yo estuvimos de acuerdo en que así fuera.

La primera semana me sentía raro, ya que nunca había asistido a terapias. Poco a poco, con el paso de los días, me fui dando cuenta en qué consistían y me fui sintiendo mejor. Si salía a un lado, ya no lo hacía con el miedo de antes. Salía con más tranquilidad y hasta la fecha, cuando salgo, lo hago más tranquilo que antes, y cada día que pasa me siento más seguro y por las noches duermo bien.

Ahora puedo decir que me siento mucho más tranquilo que antes y que mis nervios son menores que días atrás. Yo recibí bastante ayuda de Equilibrium. Siempre me sentí apoyado y en confianza con cada una de las personas que me atendió. Hoy y siempre puedo dar las gracias a todo el equipo que forma parte de esta clínica. Les agradezco todo el apoyo que me dieron y la paciencia que tuvieron conmigo. Puedo decir y asegurar que mi vida ha tenido un gran cambio y será diferente a la vida que vivía antes de llegar aquí.
 
 
 
Testimonio 11
 

 
Cuando llegue a Equilibrium tenía muchos miedos, me sentía sola, triste, sentía que nadie me comprendía, además de mucha culpa; no sabía cómo expresarme, tenía tanto miedo a hablar por miedo a equivocarme, sentía que no había disfrutado mis etapas al 100% por todos esos miedos.

Ya no quería ir a trabajar. Tenía miedo de todas las personas porque pensaba que me iban a criticar y a juzgar y no me permitía disfrutar de la vida. De acuerdo con mi diagnóstico, decidí tomar el medio internamiento, por el cual me siento muy agradecida porque cada día que pasaba me desahogaba, pues yo no hablaba con nadie de lo que me pasaba y todo me lo guardaba. Sé que eso me hacía mucho daño. Con los doctores empecé a hablar de lo que sentía, de lo que pasaba y cada día fue muy fructífero porque me ayudaba bastante a cambiar mis pensamientos negativos por positivos.

Mi tratamiento fue por 4 semanas y quiero decir que me sirvió de mucho. Ahora me siento súper contenta, aprendí a conocerme, a darme cuenta de lo que quiero hacer, esos miedos se eliminaron y ahora puedo hablar y expresarme sin pena, me conozco y sé hasta dónde puedo llegar si me lo propongo.

Recomiendo al 100% la clínica, todos los doctores son muy profesionales y saben cómo manejar cada situación para ayudarte a salir adelante; de aquí me voy con el lema de que si se puede ser feliz. Gracias por su ayuda.
 
 
 
Testimonio 12
 

 
Antes yo era una persona que no pensaba en las consecuencias. Ya había consumido marihuana, cocaína, éxtasis y ácido. Cuando consumía me escapaba de la realidad, pues mi mamá es una persona codependiente y mi papá siempre prefirió a sus hijos sobre su familia. Tengo un hermano que también consume droga y mi hermanita era como mi hija, esto a muy corta edad.

Yo corría de mis problemas; no me gustaba enfrentarlos, y algo que aprendí fue a parar de correr. Llegué a casa de mi tía buscando ayuda y ella fue quien encontró a Equilibrium, donde llegué sintiéndome sola, con mucho miedo y mucho deseo de volver a consumir, además escuchaba voces que me esforzaba por callar.

Durante mi terapia, aprendí que la mayoría de la familia son adictos pues se mantienen consumiendo algo. Es por eso
que yo quiero hacer un cambio para mejorar mi vida y con ello mostrarles que ellos también pueden cambiar la suya.

Gracias a mis terapeutas aprendí como manejar mi ansiedad, mi miedo, mi enojo y más que nada me enseñaron a detectar las situaciones que me llevaron al consumo.

Hoy me siento con mucha calma y orgullosa del cambio que he hecho y de todo el apoyo que recibo de cada uno de mis familiares.