Hoy en día, es muy común escuchar la palabra ansiedad. Incluso se considera el “mal del siglo XXI”.

Ansiedad en el trabajo, antes de hablar de ella, definamos algunos conceptos. La ansiedad es el conjunto de reacciones y sentimientos que invaden a una persona en los momentos que anteceden a una determinada situación sobre la que no se puede controlar el desenlace. Según el DSM-5, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, los trastornos de ansiedad tienen características de miedo y ansiedad excesivos, acompañados de alteraciones del comportamiento.

Es importante diferenciar aquí el miedo de la ansiedad. El miedo es la respuesta emocional a una amenaza inminente, real o percibida; La ansiedad es la anticipación de una posible amenaza futura. La ansiedad es una imagen de la excitación psíquica. Por lo tanto, se desencadena por una amenaza creada por nuestra mente, y los principales síntomas son: prisa; Voltaje; malestar físico (como palpitaciones, sudoración, tensión muscular); además del predominio de las ideas negativas. Teniendo en cuenta cómo funciona la sociedad moderna, con respecto a las exigencias del mercado laboral y su gran competitividad, es bastante comprensible ver individuos ansiosos por los resultados que generarán.

Estamos constantemente encargados de objetivos que apuntan a mejorar los resultados de los departamentos y empresas para las que trabajamos. Entonces, inevitablemente, esto genera la famosa sensación de ansiedad en el trabajo.

Tratamos de predecir problemas y situaciones futuras, con el fin de encontrar alternativas para resolverlos o enfrentarlos de la mejor manera, pero en este "ejercicio para el futuro", dejamos de vivir ahora y todavía sentimos la angustia de vivir (aunque mentalmente) estas situaciones proyectadas.

Estamos expuestos a muchos estímulos todos los días. La presión y el miedo a perder el trabajo pueden considerarse las principales razones del aumento de la ansiedad. Este marco es el principal responsable de llevar a los ejecutivos a buscar ayuda psicológica y/o psiquiátrica.

Para no dejar que la ansiedad se apodere de la situación, es necesario un cambio de pensamiento por parte del individuo ansioso, que dejará de pensar en las situaciones que se avecinan, para tratar de predecirlas, y se centrará en vivir el presente. , tratando con hechos reales y concretos. Y cuando se trata del entorno corporativo, definir un plan de trabajo con metas alcanzables, que satisfagan las necesidades tanto del profesional como de la corporación, tiende a reducir considerablemente los niveles de ansiedad. Centrarse en el presente también se reflejará positivamente en el desempeño de los empleados. Sin embargo, sobre todo le traerá más calidad de vida, lo cual es de un valor inestimable.